A los quince años, caminando por el desierto del Sahara, nuestro guía Mohammed me dijo: “tu sais Santiago, tout ça , c’etait l’ océan avant” (“sabes, todo esto era océano antes”). A los pocos días encontré, cerca de un cementerio milenario, el fósil de un alga marina. Océano es Desierto es, simplemente, un reflejo de ese instante en el que un touareg me dio una lección de vida: “Somos continuo devenir”.
Heráclito de Efeso sostiene que ese continuo devenir es justamente una cierta tensión entre contrarios la cuál pone en curso el movimiento. Busqué plasmar en esta serie, la alquimia de la naturaleza, observada a través de un medio científico, y puesta al servicio del arte. El desierto es el eterno hogar de los nómades. Con ellos he compartido un estilo de vida como hijo de diplomáticos. Hoy lo comparto con los satélites. Intervine imágenes de los desiertos del Sahara, de la Península Arábiga y de Argentina, en su mayoría obtenidas por el Satélite Argentino para la Observación de la Tierra SAC-C, gentilmente cedidas por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, CONAE. Al igual que el desierto fui parte del cosmos y del océano, y seré parte de la futura Atlántida.
Santiago Espeche